De Olloniego, para los que no conocen el pueblo, puedo decir a parte de lo que dice la Wikipedia.
Que Olloniego fue concejo independiente antes de formar parte del concejo de Tudela, de ahí que lo denomine Villa. Y después, por votación popular, el concejo de Tudela entro a formar parte del concejo de Oviedo del que hoy seguimos formando parte.

La villa a mediados del siglo XVIII

La villa, concejo y población de Olloniego contaban 124 vecinos, incluidas 18 viudas y cuatro menores, considerados “cabezas de casa”, en la villa y lugares de Llendellena, La Mortera, Armatilla, Casares, El Arnia, Labayos, San Frechoso y el Torno. Era el concejo de Olloniego julisdicción de señorío. La villa de Olloniego, con sus términos, vasallos y jurisdicción civil y criminal había sido vendida por Felipe II, en 1583, a Rodrigo Bernaldo de Miranda, sus hijos, herederos y susesores, con todos los derechos con que la había poseído la dignidad epistoral de Oviedo. Era titular del señorío de Olloniego, a mediados del siglo XVIII, doña María Leonarda Bernaldo de Quirós y Benavides, marquesa viuda de Inicio, vecina de la villa de Mayorga (León). No percibía nada por el señorío. La villa y concejo de Olloniego ocupaban, de levante a poniente, legua y media, y una legua de norte a mediodía. Podría medir su circunferencia unas cinco leguas que habrían de caminarse en diez horas, “por ser terreno fragoso y encumbrado”. Las alcabalas del coto pertenecían al colegio de la compañía de Jesús, de la ciudad de Oviedo, y ascendían a 76 reales de vellón al año. El portazgo de Olloniego se dividía en tres partes: una pertenecía a la dignidad epistoral y al cabildo catedralicio, por mitad, otra al monasterio de San Pelayo, y el otro tercio al de Santa María de la Vega, situado entonces extra-muros de la ciudad de Oviedo. El portazgo venía a producir, al año, unos 900 Se pagaban “diezmos, primicias y avenencias” de escanda, maíz, habas blancas, panizo, lino, lana, nueces, avellanas, miel, cera, y “naciones o crías de los ganados” cabrío y lanar.

También se pagaba diezmo de cada cerdo que se mataba “con el nombre de hacer San Martín”. Por cada vaca de leche se pagaba media libra de manteca de a 24 onzas la libra (que hacía tres cuarterones castellanos la media) o, en su lugar, un real de vellón, a voluntad del vecino. Por cada cabra de leche se pagaban cuatro maravedís. Por razón de primicia o avenencia de gallinas pagaba cada vecino 10 maravedíes o 10 huevos, a su arbitrio, cualquiera que fuera el número de ellas que tuviese. También se pagaba diezmo de nabos. Cada vecino pagaba, en concepto de primicia, tres cuartos de un copín de escanda, y las viudas la mitad. Los diezmos pertenecían, por mitad, a la dignidad episcopal de Oviedo y al cura de la feligresía de Olloniego.

El mayor hacendado del coto, según las averiguaciones hechas para el establecimiento de la única contribución, en la parroquia de San Pelayo de Olloniego, era la titular del señorío. Se estimó el producto de sus heredades en 5.805 reales, la renta de sus casas en 121 reales, en 31 y medio la de sus horreos y en 44 reales y 24 maravedís y medio el foro perpetuo.

Texto extraído de Los Señoríos Asturianos, escrito por Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, Luis G. de Valdeavellano.